I’d rather dance with you.


Me cuesta dar el brazo a torcer. Me cuesta reconocer que no siempre pienso las cosas tan bien como creo. Y sobre todo reconocer que soy, en ciertos casos, demasiado orgullosa para dar la razón.
Dejaba el tiempo pasar como solución a los recuerdos que te pasas horas recordando. Reconocer que desde entonces no escribes nada bueno, lo haces por hacer, sin más. Lo que relatas se vuelve insustancial, vacío.

Supongo que tendría que llegar alguna vez el día en el que me cayera encima todo el agua que dije que no iba a beber nunca.
Qué poco caso hice a mi madre cuando me decía nunca digas nunca, -eso es mucho timpo, solía decir.

Aunque haya llegado precedido de días de películas repetidas una y otra vez, canciones que escuchas una y otra vez y sin embargo no parecen repetirse. Sacar la puntilla a cualquier cosa para que te recuerde algo de lo vivido sistemáticamente, convirtiéndose en algo perfectamente normal aunque no lo sea ni por asomo. Mirar fotos una y otra vez, tanto que llegas hasta el punto de ser capaz de analizarla de todas las formas posibles. Cada cosa que haces se convierte en algo relacionado con lo anterior aunque no quieras. Sacas una foto porque te recuerda a algo que te inspiraba, te compras una camiseta porque te recuerda cualquier mínimo detalle, te pintas igual porque te trae los mismos recuerdos… Y sigue. Y todo igual.

Llegó, llegó el día en el que por más que intentas tapar lo evidente, por más que intentas tragarte algo que tú quieres porque piensas que las cosas tienen que ser como a ti te dan la gana, por más que quieras montarte la película para escapar de lo que de verdad quieres por miedo a equivocarte y cagarla porque te asusta hasta donde puedas llegar, las cosas salen, porque los pies que entierras en la playa bajo la arena algún día tendrán que salir, porque algún día tendrás que levantarte y asumir lo que tienes que hacer. Dejar de marcarte pautas porque sí y hacerlo sin más. Levantarte y volver. Aunque cueste. Volver siempre se hace duro, siempre requiere el doble, las cosas cambian y tienes que adaptarte, tienes que superar el listón previo.

Pero si volver supone perder un poco de orgullo y ganar lo que quieres como si se tratase de descubrir la tumba de Tutankamón (como diría Amélie), entonces estoy dispuesta a volver ahí. A donde soliamos gritar y tirar ese cachito de orgullo al mar.

Anuncios

1 comentario

Archivado bajo Sin categoría

Una respuesta a “I’d rather dance with you.

Vomita aqui:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s