Si quieres bailamos.


-Si quieres bailamos
(pero no prometo no pisarte los pies).

Pisar, pisamos muchas cosas: ilusiones, sueños, planes, palabras, esperanzas, personas, emociones, sentimientos, chicles, papeles, otros pies, hormigas, situaciones…

Procuramos en cierto modo, no armar jaleo, no causar revuelo con nuestra vida, o al menos hacer que lo parezca. La intimidad es algo muy tuyo. Aunque también es cierto que es tan díficil de preservar como de tener.

Parecer ser prudente no significa necesariamente que lo seas, es más, hoy por hoy ¿quién es prudente? ¿quién asimila todos los factores y analiza todas las consecuencias?
Nadie es prudente al máximo ni por completo. Lo más normal es despreocuparse y vivir expuesto a las cíticas y las habladurías. Somos cotillas, sonreímos falsamente, mostramos interés en algo cuando no lo tenemos y en muchas ocasiones negamos evidencias hasta la extenuación.

Tantas son las ansias de preservar muchas veces la intimidad que el efecto que se produce es completamente el contrario. Esto se traduce en un completo debarajuste vital. Tu vida, que tú pretendes tuya, acaba siendo de todos.

Esto no es nada raro ni del otro mundo. Esto es lo que suele pasarle a todo el mundo. O uno se queda o se pasa. Parece que el termino medio no existe, y es precisamente aqui uno de los sitios donde al menos encontrarlo parece tremendamente imposible.

Hablar, hablar y más hablar. Parece un virus que infecta a cualquiera que se atreva a contactar con el mundo y un entorno social, da igual si más o menos concurrido. Y es que aunque te quieras resistir no puedes evitar del todo no soltar algún comentario sobre alguien, opinar sobre temas ajenos o irrumpir con un comentario absurdo que no viene a cuento ante la más mínima cosa que pueda haber captado la atención de tu sentido de lo “crítico”.
Nadie es impasible. Eso aqui no existe, se hace por tanto patente esa frase de ” o comes o te comen”. El problema está en que aqui nos comemos todos a todos. Una de las pocas ocasiones en las que no importa nada: si eres negro, verde o amarillo; si vistes mal, bien o regular; si escuchas dorian, nirvana o britney spears.

No se dejan cabezas a la vista, se cortan todas. Si no lo hace uno lo hace otro por ti. Se forma un equipo inconsciente. Se extiende un complejo de Robespierre social que todo el mundo acepta sin experimentar ningún tipo de efecto secundario.

A veces no es tanto que importe la persona o el tema del que hablemos, sino la falsa terapia inversa que pueda suponer para nuestra persona. En el fondo y sinceramente creo que todo deriva en el morbo: llegar a saber todo de todo el mundo, ser los más listos del universo y contar con toda la información posible para que nada nos pille por sorpresa… será eso sí, simple y mera curiosidad que deriva en algo más retorcido y acomodado a cada uno de nosotros sin el más mínimo pesar en nuestras conciencias…

…Y ya digo, yo ni mucho menos me libro...

Intimidad, privacidad, son palabras equivalentes a un “prohíbido el paso” que todos nos saltamos sin importar lo gruesa que sea la línea que tengamos que pisar.

Y sin embargo, como a todos, me jode en el alma.

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1 comentario

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Una respuesta a “Si quieres bailamos.

  1. Pues mira tú, que a mi esta entrada me ha gustado mucho.

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