De campos minados, amputaciones y nostalgia militar.


Reconocer la nostalgia es algo que sólo puede suceder si verdaderamente eres consciente de que es nostalgia y no un recuerdo que corre por la cabeza libertinamente por azar de la naturaleza cerebral…

Para sentir nostalgia es necesario, al menos en mi caso, haber experimentado antes la falta, después ansiedad, y más tarde, la sensación de derrota.

La falta que sentimos en un primer momento, ese sentir que nos arrancan un trozo de carne sin previo aviso. Aunque en cierto modo seamos conscientes de que la falta se va a producir, no es hasta el momento en que sucede cuando verdaderamente lo asimilamos.

Por tanto lo siguiente que nos visita es la ansiedad, saber que hagas lo que hagas y te hayan amputado lo que te hayan amputado no lo vas a recuperar y casi seguro no existe manera posible. Tender a encerrarse en uno mismo y en la frustración que ello produce no es más que otro síntoma de libro en el que irremediablemente caemos todos, prácticamente siempre… Pensar en que aunque siempre has sido en la teoría de los de “caerse y volver a levantarse” ahora en la práctica pareces funcionar al revés completamente.

Llega el derrotismo a continuación, (¿como la nube que parece que pasa de largo y derrpente hace que te caiga un gran chaparrón encima? pues igualito), sientes que ya has perdido, que la falta ya es real. Despiertas. Por más que quieras recuperarla ya no puedes y eres más que nunca consciente de ello.

¿El resultado? La nostalgia, lo único que te queda es el derecho de recordar con cariño lo que te han amputado previamente y rememorar el con despecho el campo minado por el cual ya no lo tienes.

De todos modos, ser nostálgico va por temporadas, aunque normalmente terminana despareciendo y volviendo a reaparecer, realmente lo hacen, no por los miembros amputados viejos, sino por los miembros nuevos que en un principio llegaron como reemplazo a los anteriores… vamos que sentimos nostalgia renovada por los trasplantes que antes resultaban nuevitos, perfectos e increiblemente duraderos…

Y yo que he perdido, en este caso, más de “un brazo” puedo decir que hoy por hoy ni quiero uno nuevo ni quiero que vuelva el anterior…

The xx – VCR

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1 comentario

Archivado bajo Sin categoría

Una respuesta a “De campos minados, amputaciones y nostalgia militar.

  1. Me alegro de que te haya gustado mi entrada. El sentir que puedes tocar las palabras es una de las más maravillosas sensaciones. Realmente me ha llegado al alma… Creo que exageras, pero anima a seguir escribiendo. No puedo más que darte las gracias.

Vomita aqui:

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