Cap. 3: E y N. Universos finitos.

Pasaron los días transformados en horas y meses. El transcurrir del tiempo era silencioso. No parecía pasar sino estancarse hasta que E volviese a ver a N y viceversa. Tan sólo avanzaba en aquellas escasas horas veraniegas, que más tarde pasaron a ser otoñales, invernales y primaverales, para volver, al igual que el salmón al río, a ser de verano, sólo que, a diferencia de éste, aqui nadie vuelve a ningún lugar para morir sino más bien parece que para renacer.

Los días separadas necesitan de más de una mano para contarse, sin embargo, estas pequeñas dosis en que se proporcionaban compañía y permanecían juntas, hacían conservar cierta ilusión. Tensión y quizá, sólo quizá, nerviosismo.
Terminó por convertirse en una especie de ritual que se realizaba cada fin de semana a media noche, sólo que sin cenicientas, relojes y por supuesto, sin principes. Medias noches en las que N contaba los minutos para reencontrarse con E después de la jornada laboral y trasladarse a su Bristol particular.

Compartían pocas palabras que abultaban mucho dichas por quienes las decían. Los gestos, eso si era lo que significaba de verdad, aunque, es ocasiones a veces resultaban simplones y nimios, no son ni por asomo, tan imprecisos como las palabras a veces.

Lo único que necesitaban eran un par de horas en las que 90 minutos pasaban por los ojos y 30 por su boca.

30 minutos en los que la saliva de N y E se intercambiaba con completa libertad de movimiento y fluidez.

Y así pasaron los siguientes meses, inmersas en una “religión” con un ritual incomprensible a los ojos ajenos de los ajenos a ellas dos. Aqui no es que se creyese en nada salvo en un simple: “haz lo que quieras (conmigo)”.

A veces las grandes confesiones se hacen sólo sirviéndote de un mero “ven, quedáte aqui conmigo sólo un poco, hasta que me vaya”. Sin hablar puedes decir muchas cosas, E y N no hablaban, pero respiraban la una por la otra sin necesidad de pararse a mirar alrrededor…

No hace falta que te diga lo mucho que te aprecio a estas alturas…

-No, ya lo sé y el mío el directamente proporcional al tamaño de tu sonrisa cuando me ves irme por la misma carretera todos los sábados a la misma hora.

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4 comentarios

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4 Respuestas a “Cap. 3: E y N. Universos finitos.

  1. lo digo por el contenidono se si me entiendes…xD

  2. meeeeeeeeee gussssssssssssta (L)moza voy a echate de menos.

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