Dípticos.

Sin que nos demos cuenta procede. Procede un sistema de dípticos entre personas, es decir, los sentimientos de una repercuten directamente y obligatoriamente en otra. Aunque también pueden volcarse en más de una persona, siempre acaban por influir en una como mínimo, ya sea una madre, un amigo o cualquier otro/ a.

No siempre pasa queriendo, no siempre surge a partir de sentimientos negativos, sino que al contrario también sucede con los buenos. Alguien que está feliz contagia su alegria a los que lo rodean, por tanto, lo mismo pasa cuando alguien está decaido, arrastra a los demás a un estado de mala actitud.

Esto es bien conocido por todos y aqui no estoy diciendo nada nuevo, sin embargo, la pregunta llega en cuanto a las repercusiones, en cómo trascienden en gente que supuestamente te importa: ¿hasta que punto estamos dispuestos a sacrificar nuestro estado de ánimo por el de los demás? Me explico:

Los estados animicos por los que pasamos son variados y de todos los colores a lo largo de los días, podemos experimentar un sin fin de ellos en un mismo día, ser una montaña rusa emocionalmente hablando, como se suele decir. Vale, pero también puede suceder que pasemos por temporadas tremendamente nefastas y temporadas increíblemente buenas.

Todo lo que sube tiene que bajar, por tanto, algo bueno trae algo malo. Si bien es así, ¿en qué punto se encuentra el límite para llegar a arrastrar a los demás forzadamente a nuestro terreno?

El punto límite existe en el individualismo cegado, es decir, en el miedo a sentirse solo ante tanto “problema”, que en muchas ocasiones no está tan fuera como creemos, sino demasiado dentro. El punto está en la posesividad, y por tanto, llegados aqui, he de aclarar que las personas no son objetos, nadie nos pertence.

Si algo he tenido claro siempre es que uno no es de nadie, ni nadie es nuestro. La libertad de uno mismo está incluso encima de cualquier amistad, por ello, la amistad parte del respeto a la libertad de decisión del otro. Por ello, cualquier relación parte de esto.

Siendo así, la posesividad es el punto culmen en el que, una vez que te encuentras alli, es tremendamente peligroso seguir avanzando. No solo corres el riesgo de llegar a un precipicio en el que cuando quieras darte la vuelta te veas sólo, sino de que llegue un momento en el que no estés ni tú alli: El no llegar a reconocerse a causa del querer cerrarse tanto que llega un punto en el que no encuentras la llave, no sabes donde la pusiste por querer esconderla tanto.

A partir de este momento, cruzas la línea que te posiciona en el lugar que supuestamente nunca querrías haber alcanzado, el de separarte de lo que en un principio querías tanto. Acabas por convertirte en lo que no quieres, y he aqui la famosa frase que tantas veces se oye de la voca de tanta gente de toda condición…

Separar el díptico es imposible, todos estamos ligados a otros, nadie sabe vivir sólo por mucho que quiera. Como aquella obra de Elliot Aronson, podemos considerarnos en cierto modo animales sociales. Necesitamos que los demás nos den para poder dar nosotros, del mismo modo que necesitamos conservar al grupo social más cercano a nosotros para recibir cosas buenas en un porcentaje más alto de un modo más o menos asegurado, ya que se supone que son las personas que lo componen los que nos tienen en un mayor grado de estima que el resto.

La cuestión está en mantener el díptico unido a través de idas y venidas equilibradas. No sirve de nada hacer una excursión repentina a una isla perdida derrepente y medio desaparecer de la vida de la gente, sino en reflexionar dentro de tu cabeza (paraíso desconocido para algunos/as) sobre ti y aclarar tus ideas por reflexiones propias, no sacadas de fantasias quinceañeras, que están bien en su preciso momento (puntual repito).

Porque como diría mi madre: “Lo de Carrie funciona porque es ficción”.

(y esta frase puede aplicarse a cualquier serie y/o filme)

Gracias a todos los dípticos y trípticos que permanecen medianamente cuerdos en este museo.

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3 comentarios

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3 Respuestas a “Dípticos.

  1. Me hice un blog para publicar alguna parida que otra. Soy Guille,bueno, supongo que sabrás quién.Que complicado para ponerte un comentario. Tener que adivinar que revolucion=comentario…xDBueno , te sigo, dale al teclao.

  2. sino de que llegue un momento en el que no estés ni tú alli: El no llegar a reconocerse a causa del querer cerrarse tanto que llega un punto en el que no encuentras la llave, no sabes donde la pusiste por querer esconderla tanto. <- esa parte me encantó.Pero no estoy de acuerdo con el final. Yo, por ejemplo, no puedo reflexionar si tengo la presión de mis "dipticos" alrededor, por eso prefiero estar sola y reflexionar estando así. Es mas facil, no influyen sentimientos (bueno, esto es mentira porque al fin y al cabo, si quieres a la gente, por mucho que te alejes, siguen influyendo desde 'lejos', pero bueno… no de la misma forma, supongo) y nadie puede llenar tu mente de otras cosas ni distraerte.

Vomita aqui:

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