Postcards from Italy.

Parece que sí, que nos mandamos postales. Postales sobre el estado de ánimo, sobre nuestras novedades académicas, sobre el nivel de hambre y de desesperación post vacacional o simplemente sobre el tiempo.

Ha quedado patente la necesidad. No sólo la diferencia que has y yo por consiguiente he decidido aceptar, sino la necesidad que subyace de mantener el contacto.

Todo recae en el tiempo y la distancia. Por un lado el primero supone mucho espacio en el transcurso de los días y por consiguiente el recuerdo: preocupado, feliz o inquieto. Por otro, el segundo viene a ser el espacio que separa un punto de otro y que inevitablemente hace que se subraye aún más el reflejo del primero.

De todo esto, ¿qué nos llevamos? Pues bien, a parte de un inevitable mal comienzo de año, nos llevamos un buen comienzo de semestre universitario… No, en serio, yo estoy prácticamente segura de que nos llevamos sentimientos reciclados. La energía que antes gastabamos en: uno, deshacerse de las situaciones incómodas a las que no sabía cómo responder; y otra, en resisitir los movimientos esquivos y las conversaciones repetidas una y otra vez viendo que no existía un acuerdo. Bien, ahora esa energía está transformada en amistad, al menos eso supongo yo.

Una amistad que surge por respeto al pasado y como resultado de las consecuencias del presente reciente. Tampoco nos quedaba otra, creo yo. Pero lo que está claro es que tampoco quedaba más que mantener la distancia física, tanto en el ámbito geográfico como en el corporal, pero también política, dado que llega un momento en el que, llegados a este punto, la prudencia y el respeto es crucial si no quieres que las connotaciones del pasado afecten al presente.

Asi que creo que no queda más salida que gastar en sellos, porque los kilómetros son más reales que nunca. Una aqui y otro allá, estudiando e intentando mantener, por lo menos en mi caso, la distancia adecuada con el fin de asumir la parte que ya acepté y con el propósito de no volver a confundir las medidas que ofrece cierto tipo de cosas. No sobrepasarse y no intentar devolver el pasado a dos personas que ya no son las mismas de antes ni viven las mismas vidas ni las mismas circunstancias, asi como tampoco pasan por las mismas etapas, los mismos capítulos, los mimos sentimientos o sensaciones, ni mucho menos comparten el espacio personal con las mismas personas. Supongo que es uno más de los resultados de haberte y haberme acostumbrado mal desde el principio. Sólo que ahora el principio ha cambiado, no por nada, sino porque esto ya es otra historia difente (a la que ya hemos pasado juntos y sobre la que yo he hablado tanto aqui.)

Saludos desde Nápoles, Sicilia o Roma.

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