Cuando queremos decir cambio.

Cuando hablamos de revolución, salta la alarma, la gente entra en un estado de confusión que resulta una mezcla entre miedo y temor al compromiso. Por una parte existe un afán generalizado de querer cambiar las cosas, por otro, un síndrome de pasotismo extremecedor.

Todos somos conscientes más o menos de cómo se nos plantea el futuro: lleno de paro, recortes sociales, precariedad económica, y una larga lista de asuntos desalentadores… Pero lo cierto es que la situación es especialmente angustiosa para nosotros, los estudiantes. Cuando alguien todavía se me acerca y me pregunta qué es eso del plan Bolonia, automáticamente contestaría que un plan para estudiantes ricos.

De las muchas meteduras de pata que este Gobierno ha podido llevar a cabo, esta es una de las más nefastas. No sólo se nos cierran puertas a muchos y muchas a la universidad por temas de números clausus o pruebas de acceso, sino que nos van a quitar las becas y se van a convertir en hipotecas, van a reducir el número de actividades complementarias tales como conferencias o proyecciones (que ya son prácticamente inexistentes). La universidad ya no es el lugar que era de intercambio de cultura y conocimientos, sino que es un campo de cultivo para los bancos, que hacen de los campus una extensión de sus entidades… Los estudiantes estamos siendo testigos de cómo, no sólo la universidad de las humanidades se viene abajo, sino todas.

La universidad se está volviendo, o ya es, una institución elitista, que en el mejor de los casos deja cobertura a estudiantes con un préstamo para pagar su matricula, que años después seguirá pagando… Este plan sólo aburguesa las enseñanzas universitarias y engorda el ansia de las clases ricas por sesgar el conocimiento a los que no son de su mismo estrato social. ¿Estamos volviendo entonces a eso de que cuanto menos sepan los pobres mejor los conduciremos? Los conocimientos están supeditados al poder económico… Desde Leonardo, pasando por Balzac hasta Nietzsche, Marx o Simone de Beauvoir, todos por los suelos…

Paremonos pues a pensar si el futuro del país, los jóvenes, estarán suficientemente preparados para seguir educando y formando culturalmente e intelectualmente a las generaciones venideras… Somos la segunda generación x, el lastre de una de las crisis económicas más importantes del mundo… Y se nos niega cualquier tipo de salida. Nos quieren conducir como a ganado al engorde de los bancos y los gobiernos…

Dejando el tema de la educación a parte, existen muchos ejemplos más… Uno de los más recientes es de el supuesto asesinato de Osama Bin Laden… ¿Cómo puede ser que un asesinato, sea quien sea, pueda ser motivo de alarde político o social? Un premio Nobel de la Paz ejecutando, no es sólo una prueba más de la hipocresía de los EE. UU y el mundo en general, donde se nos intenta vender un bienestar social que no existe, un sistema democrático que no existe, un Estado de derecho que no existe y unos Derechos Humanos que no se respetan. Aplicando el famoso “Ojo por ojo” Obama lucía su “diente por diente” en un discurso en el que ofrece a su pueblo la venganza como único medio posible para combatir el dolor, en lugar de aplicar las penas de cárcel y trabajos que cumplirían con los ideales de un buen Estado de Derecho… Da a los americanos el sebo perfecto para alimentar el odio entre occidentales y orientales. Muy bien, si si.

Se cortan los canales de información: a los periodistas ya hasta se les niega realizar preguntas en ruedas de prensa y cómo no, se vuelve la cara cuando uno de ellos es víctima de secuestros en países en conflicto… Tal es el caso de Manu Brabo y muchos otros, portada dos días y al tercero cae en el olvido de los medios, ¿qué es eso más que hipocresía hacia los que se juegan la vida por ofrecernos cobertura acerca de lo que pasa fuera de nuestras cuatro paredes soportadas por mentiras? ¿Por qué se permite que sigan secuestrando periodistas en vez de políticos que abusan de su inmunidad diplomática? ¿o debería decir mentira y encubrimiento diplomático?

Todos somos mayorcitos y conscientes de que en Francia se está penalizando una cuestión como es la del velo (del que estoy totalmente en contra, dado que es un símbolo de opresión sobre la mujer) en vez de educar en la laicidad y el respeto sobre los Derechos Fundamentales y el respeto… Esto es sólo una medida con el fin de distraer la atención de los franceses sobre el paro o las relaciones con Gadafi… Aunque en España tampoco nos hayamos quedado cortos suministrándole armas durante años.

Por tanto, sabemos que el mundo se desmorona y no hacemos nada más que quejarnos frente al televisor porque tenemos los exámenes a la vuelta de la esquina y no hay dinero para salir el sábado o bien no va el wi- fi y no podemos actualizar el status en Facebook. Pero eso sí, a la hora de “poner el cazu” para que nuestros padres nos den 10 euros para salir a la calle nadie dice ni mu: ¿De dónde sale ese dinero más que del trabajo? Trabajo que si seguimos sentados en el sofá protestando, no vamos a tener NUNCA… Si las promesas que los políticos de este país, y del resto, no surten efecto y no saben más que mirar por su propio interés y el de las élites, no funcionan y sólo llevan al declive, ¿qué habemos de hacer más que la Revolución? Hacer la Revolución, no la guerra, que es la que ellos están llevando a cabo contra todos nosotros: estudiantes y trabajadores/as. Y si bien somos pocos los que estamos gastando horas en protestar, perder clases, pegar carteles y repartir panfletos, colaborando en asociaciones y trabajando: Una minoría en la línea revolucionaria correcta no será más una minoría. Pues bien el partido chino comunista se fundó en una barca con 12 personas…

Es hora de ir hacia el cambio que nosotros queremos y necesitamos, hacer la Revolución, que es el cambio. El cambio sustentado en el estudio y la educación del pueblo a través de la cultura, y del trabajo.

Y si sigues ciego, mátate.

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4 comentarios

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4 Respuestas a “Cuando queremos decir cambio.

  1. Ciegui.

    Vivimos en la inopia y la vagancia, y he de reconocer que yo soy de los primeros. La gente se adapta a lo que le echen, y poco a poco nos van comiendo terreno en todos los campos.
    Lo de Bolonia, no se hasta que punto es desconocimiento, derrotismo o falta de compromiso. Lo cierto es que nos disfrazan cara dura, dificil acceso para gente con pocos recursos o simplemente que estudia y trabaja, y una universidad que se viene abajo por momentos bajo una careta de nuevos planes y métodos de estudios que, a mi experiencia, se resumen en cojer lo peor de los dos planes. Una parte no se entera, otra no se implica, otra da la batalla por perdida ( que lo entiendo), y otra tiene la vida tan resuelta que se la pela.

    Si que es hora de ir despertando, si.

  2. Ciegui.

    PD: te reitero lo que te dije antes: cojonudo.

  3. м

    No lo he leído entero pero en el primer párrafo pone “mierdo”

    jajajaja

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