5 minutos.

Me gusta el regustillo del café diez minutos después de terminarlo. Me gusta más aún cuando me recuerda cómo preparas tú el café por las mañanas, sin calcetines y con los ojos aún sin abrir del todo. Lo que sería una escena perfectamente romántica de película americana pero aqui con lagañas.

Y ahí reside precisamente su encanto, en la inexperiencia.

Como en el fondo Antoine Doinel era un inexperto… Y eso era lo que le caracterizaba: el derroche de defectos que poseía y los errores que cometía día tras día esperando dar con la clave. Patetismo en el intento y quietud en el resultado.

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Archivado bajo la femme., la intimidad de los otros

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