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Primera colaboración en Norma Jean Magazine.

Hoy es un día especial, me han publicado mi primera colaboración en Norma Jean Magazine. Tenía muchas ganas de aportar algo a lo que hacen y finalmente lo he hecho con un texto que habla sobre esos dilemas que a veces me asaltan la cabeza cuando veo series chorras que hacen apología de cosas que no defiendo en absoluto, y me hacen sentir como una traidora feminista (JAJAJAJA). La página es divertida, irónica y cuenta con un montón de contenidos entre todxs sus colaboradorxs.

Ya he recibido os primeros comentarios sobre el post, en general con un tono irónico que apunta más bien al desacuerdo. Sin embargo, encuentro que dichas opiniones son reconfortantes, yo siempre digo que lo que importa es suscitar reacciones, sino me quedaría con la boca cerrada. Está claro que tiene que haber de todo, y en concreto cuando los comentarios están bien expuestos y escritos, me doy por satisfecha, especialmente por el hecho de que estas personas y el resto que lean mis posts dediquen parte de su tiempo a hacerlo. Asi que sea como sea, gracias.

Os dejo el link por si quereis pasaros a leerlo, aunque os recomiendo que echeis un vistazo general a toda la web, que como decía no tiene desperdicio. Un valor seguro para colocar entre vuestros marcadores!!http://normajeanmagazine.com/2013/04/las-hijas-de-butler-se-confiesan/http://normajeanmagazine.com

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Archivado bajo feminismo, la femme., opinion, publicacion, revista

Las hijas de Butler se confiesan.

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Si estoy escuchando ahora mismo a The Go Go’s será por algo supongo, y puede que tenga que ver con que, muy a mi pesar, me he enganchado a ver The Carrie Diaries. Esa serie que supuestamente pretende ser a precuela a Sex And The City, mostrando la vida adolescente de su protagonista Carrie Bradshaw. Si bien, detesto todo lo que derive y proceda directamente de Sexo en Nueva York, dado que encuentro esta serie una falacia irrepetiblemente exitosa sobre la liberación sexual femenina, la independencia o el amor, que además de ser edulcorada hasta el extremo, resulta en cada uno de sus episodios aún más capitalista y burguesa. Prefiriendo comprarse unos zapatos a comer en tres días… No nos engañemos, eso no lleva en buena dirección a ninguna señora o señorita que consuma la serie. Pero, ¿de qué me extraño? Si estas series tan sólo responden a la demanda generalizada de una televisión de mentira, en la que queremos ver la vida que podríamos llevar desde la idealización extrema de una blanca de clase media. Una vida perfectamente cosmopolita, a poder ser newyorkina, con un cutis perfecto y un pene al lado que nos dore la píldora (aunque luego la paguen las de siempre…).

Lo peor de todo, no es que estas series se lleven a cabo y sean vistas por millones de personas, sino que incluso público tan reacio hacia los valores que se supone, transmiten dichas producciones, las consumen. Yo veo Girls, veo New Girl y también Carrie Diaries.

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Sí, estoy en proceso de digerir los diez episodios que hablan sobre una chica de los suburbs que quiere ser guay, vivir en Manhattan, y vestir con todo tipo de ropa fea ochentera. Dicha Bradshaw tiene unos amigos y amigas a cada cual más puritana, un novio salido de las juventudes del Tea Party, y un amor- nada sano- por otro yogurín que resulta un cruce entre Robert Pattinson y el MiNene. Imágenes absurdas y sin ningún afán de crear estética, o debate. Sin intriga, sin sorpresa, es completamente predecible, desde el principio de la trama hasta el final de cada capítulo… Con todo eso, me acabo de ver el sexto de la primera temporada aún hace media hora.

Me pregunto, una y otra vez, cómo puedo haber caído en esto. En una tele serie, americana, adolescente, que sólo habla de gilipolleces relacionadas con el instituto, la virginidad, chicos que parecen kens, y vestidos de corte Madonna… Quizás necesito desconectar en tal medida de todo lo que se corresponde con lo intelectual, con lo acertadamente cultureta, con lo indie, o lo supuestamente “difícil”, que mi gusto ha decidido boicotearme y llevarme hacia las series ados para niñas con todo el perfil de believers- Esto último me asalta cada vez que voy a streamcloud a ver un capítulo online nuevo de The Carrie Diaries- lo peor es que ya estoy por la mitad de la primera temporada… ¿qué hago con mi vida?-. Algunos dicen que pueda ser por aburrimiento, pero yo sigo sosteniendo mi tesis. Y es que estoy harta de tanto postureo cultural, te puede gustar Pollock y también Girls (aunque a ese punto aún no he llegado), ¿por qué no es compatible? Estamos tan estresadas por ser lo más, que no nos damos cuenta de que todo resulta igual de frívolo a fin de cuentas.

Es posible que estemos viviendo un proceso warholiano en que lo burdo, corrientemente popular, fácil y empalagoso llegue a convertirse en algo que conforme una verdadera tendencia hype… Si vuelven los 90 y esas horribles camisetas  cortadas de Andamios Gurruchaga por encima del ombligo, es igual de válido que series sobre no importa qué, se vuelvan un factor de cultura pop elevada- y no digo pop a secas, digo elevada.- Siendo igual de válido haberse leído On The Road, que haberse visto todas las temporadas de dichas producciones HBO, sin la necesidad de que pasen veinte años para que adquieran el rango de gloria pasada, o si se prefiere, vintage.

Asimilando lo anteriormente propuesto, si el bote de Campbell, una simple sopa, pudo cristalizarse como uno de los referentes artísticos del s. XX ¿por qué no habría de hacerlo alguno de los discursos interiores de Hannah Horvath? Vendría ser lo mismo a mi modo de ver.
Hasta hace poco era hermética en cuanto a que existiese la mínima posibilidad de plantearme el visionado de cualquier cosa, serie o película, que no fuese profunda e intentase transmitir un mensaje constructivo. Sin embargo ahora me doy cuenta de que hasta la última basura existente en el mundo de la televisión y el espectáculo te plantea un discurso, al igual que cualquier cuestión pública, y es un objeto de reflexión en cuanto a tu postura sobre la cultura o la producción en masa de material audiovisual y de entretenimiento. Aunque siempre desde un consumo responsable, porque esto engancha, y no es broma.

THE CARRIE DIARIES

Cuando todo el mundo hablaba de Girls, oía sendas opiniones sobre lo buena que era, lo diferente, lo fresca, o lo entretenida que resultaba, de lo cual, yo pretendía pasar y no hacer caso, mantenerme pura. Pero verdaderamente, este hecho fue el que marcó el principio del fin.

Me planté una tarde de sábado sin absolutamente nada que hacer, al menos aparentemente, con el portátil en el sofá y me vi la mitad de la primera temporada en esa tarde. Al día siguiente los otros cinco capítulos, hasta que logré ir al día, dado que la serie se emite cada domingo en Estados Unidos, y el lunes ya está disponible subtitulada.

Lo cierto es que Girls, aunque no es ninguna maravilla, plantea un giro sobre algunas cuestiones, de forma que se centra en un grupo de cuatro chicas, de veintitantos, que viven en Nueva York, más concreto en Brooklyn- vale, hasta aqui todo muy típico.- Pero muestra diferentes tipos de mujer, Hannah, que no es para nada el modelo de tia buena, más bien al contrario, desastrosa, frustrada, y un tanto agobiante; Shoshanna, indescriptiblemente repelente y pija, que sufre una evolución progresiva, y creo, al menos por ahora, positiva hacia la adhesión de una personalidad más fuerte e independiente; Marnie, con un canon más bien cercano al de la Barbie, pero con constantes altibajos, que pasa de ser lo más estable del mundo a suponer lo más indeciso y mareante imaginable; Jessa, inconstante por naturaleza, escapista, que encarna el encanto supremo de la rubia con unas lorzas bien puestas. A partir del grupo, se ramifican historias de lo más dispares, unas veces más fíctícias, que rozan lo surrealista, para volver a situaciones factibles. Mientras que otras, mantienen el factor real desde el principio hasta el fin, aunque no olvidemos que esto es la televisión americana… No obstante, es capaz de enganchar al público porque combina buenos factores narrativos, más allá de su reparto principal y sus psicologías, tales como la banda sonora, o la facilidad con la que odias o amas a personajes que las protagonistas aman u odian a medida que las temporadas se desarrollan, hablamos de Adam, Elijah (destaquemos la noche del colocón con Hannah en la que acaban en un supermercado hablando con un ex-yonki enamorado en secreto de Horvath), o Charlie, que viene a ser el ex que resurge cada cierta temporada en la vida de cualquier chica heterosexual con tendencia a las relaciones intermitentes, al que odias pero al que sigues queriendo tirarte. Sí, ese es Charlie, el ex de Marnie.
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La verdad es que Girls, me gusta, creo que es un buen comienzo para darle la vuelta a según qué temas a la hora de hablar y representar de una manera tanto mainstream la vida de las mujeres jóvenes (en la ficción) de un modo un poco menos machista. Dando más importancia a temas como las dependencias emocionales desde una óptica menos idealizada de lo normal, o de la independencia económica y amorosa.Teniendo que tragarme mis palabras tras descubrir que uno de sus productores es Judd Apatow, del cual he hablado bastante mal en cuanto a sus films californianos… Concluyendo, que al final no tiene por qué ser tan malo que consumamos, incluyendo las mujeres con fuertes convicciones feministas, estos productos herederos de cadenas madres de series tan poco representativas como Sexo en Nueva York o Gossip Girl, que constituyen el sustituto del culebrón para adolescentes y mujeres con un poco más de exigencia en cuanto a la narración y la estética… Vamos, que somos marujas hipsters.

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