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Levantarse un lunes por la mañana, de vuelta. Cada vez parece que se hace más difícil enfrentar las semanas según van apareciendo. Una tras otra, con sus días, van engullendo tu espíritu. El tiempo el mayor enemigo, si no lo tomas en tu favor y lo aprovechas, una puede ser presa de su tedio, de la desesperación y el pesimismo. 
Levantarse todas las mañanas de la cama temprano, dar ese bote que te hace poner los dos pies en el suelo y decir “tengo que salir de la cama ya” es lo primero. Después, un café, el mejor amigo de aquellas que dormimos poco y soñamos con hacer mucho. Lo más complicado aparece un rato más tarde, cuando la mañana avanza y temes que el día pase muy rápido, tan rápido que cuando te quieras dar cuenta, no habrás hecho nada. 

Últimamente vivo en un tedio existencial, un tanto sartreriano y un tanto barroco español, chungo y feo. Y a la vez, en unos picos de idealismo y ensoñación dignos de Daniel Cohn Bendit cuando era un estudiante decente.

Los mismos pensamientos utópicos que me obligan a creer que hay manera de impedir que este país se vaya a la mierda y se transforme en una dictadura “que hay que respetar porque ha sido decidido en las urnas”. Lo que me hace pensar que igual que hoy arde Ucrania, España puede ser susceptible de experimentar un nuevo intento de golpe de Estado, de arder dentro de una revuelta provocada por determinados sectores de la población, que nos encontremos en estado de sitio permanente. 

El mundo se revuelve, nosotrxs somos jóvenes, podemos correr, gritar, protestar, actuar y forzar aquello que nos viola constantemente a desaparecer. 

Esos pensamientos, esas ideas son las que me hacen mover mi culo por las mañanas y decir “hay que luchar, tienes que levantarte hoy y hacer algo” , posiblemente lo demás no importe, porque siempre es mejor ser pobre pero libre. 

Cortar con el rollo Edad de Oro y empezar a recoger de nuevo botellas vacías…Imagen

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24 marzo, 2014 · 22:58